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Agrupación H.C.
Apenas transcurridos los primeros meses desde la toma de posesión, quiero sin más dilaciones presentarme ante ustedes, los cofrades, y ofrecerme, una vez más, para todo aquello que pudiera servirles. No se trata ahora de repetir en este medio y en este momento, las premisas bajo las que concurrí a las elecciones a Presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Ronda y en cuya relación me examiné ante los Hermanos Mayores y demás representantes de las Hermandades rondeñas. No obstante, entiendo conveniente reiterar a través de estas nuevas tecnologías y ahora para todo el mundo cofrade de nuestra Ciudad, que serán tres los pilares que en este mandato sustentarán a esta Agrupación de Hermandades y Cofradías: 1.- La permanente participación de las Corporaciones que la integran en la toma de decisiones y ello a través de su órgano soberano, la Asamblea, por donde pasarán todos los temas que competan a la Agrupación. La Agrupación ha de facilitar un auténtico foro de debate
de las cuestiones que realmente interesan a los cofrades; foro acreditado que desplace a aquellos otros en el que los pseudo-cofrades discuten sobre temas que producen más daño que beneficio a nuestras Hermandades y Cofradías. Procuraremos que se hable de las Hermandades y las relaciones entre ellas donde debe ser, en la Asamblea de la Agrupación, y no en lugares de esparcimiento o cubiertos por el manto que proporciona internet para ocultar la identidad. Habrá quien lo siga haciendo, pero no será porque desde esta Agrupación no se procure facilitar el foro adecuado para la discusión y resolución democrática de los temas comunes.
2.- La formación continuada del cofrade rondeño, tanto en su puro aspecto cristiano, como el específico de cofrade propiamente dicho; haciendo desde aquí un llamamiento a todos y cada uno de ellos para que se impliquen y participen, pues la formación no es solo para los miembros de las distintas Juntas de Gobierno. Desde la experiencia personal quiero decir que es muy cómodo dejar todo en manos de las respectivas Juntas de Gobierno y esperar a que llegue el correspondiente día de salida, sin trabajar en ninguna actividad propuesta por la correspondiente Hermandad y menos aun en la propia formación.